Hay libros que te llegan de casualidad. Este del que voy hablaros, más que libro relato o cuento, llegó de ese modo. A finales de octubre, Kelonia Editorial lanzó una nueva propuesta, "Kelonia Digital", y la lanzó de la mano de una de las personas a las que más respeto y admiro en este mundillo nuestro, Fernando Martínez Gimeno. Fer es un tío con un criterio magnífico, es un lector soberbio, que sabe de esto muchísimo. Y si ya del criterio de Kelonia me fiaba, al ver que Fer estaba de por medio, no lo dudé. Y encima, durante unos días, subieron este cuento de modo gratuito. Y lo descargué. Lo guardé en el e-reader y no lo leí en el momento. Entre cosas por hacer y lecturas acumuladas se fue quedando apartado.
Hasta ahora. No sabía que leer, y vi que era cortito, y recordé que a Fer le gustó, y que fue el elegido para abrir la línea, así que lo leí. Y lo que encontré me gustó mucho. Me sorprendieron esas veinte páginas, porque esperaba encontrar un cuento típico y tópico infantil, y encontré algo más.
Pertenezco a una generación que ha crecido con "La historia interminable", de Michael Ende. Muchos la llevamos grabada a fuego en nuestros corazones. Y ese es el aroma que respiré al leer el cuento: el aroma de la fantasía, de creer en esos mundos donde todo es posible. Me recordó muchísimo al universo creado por Ende, y lo hizo para bien. Montse tiene una capacidad enorme para crear mundos mágicos, para llevarte de paseo por ellos y lograr, como en "La historia interminable" o en la película "Dentro del laberinto", que no te sorprendas de lo que allí te encuentres. Y mira que te llegas a encontrar cosas...
La prosa de Montse es sencilla, pero a la vez no renuncia a ser poética cuando toca. Es muy fluida con cierta cadencia musical. Es un cuento para ser leído en voz alta, rodeado de niños, mientras pones voces y lo escenificas. Te va contando la historia poco a poco y te va metiendo en ella, te va sumergiendo en la andanzas de esa lágrima de luna que es Asara, de su amiga Brisa, del sauce y la loba, de la princesa, del sabio, el vampiro... y lo va haciendo mientras, a la vez, te va dejando, como en los buenos cuentos, pequeños mensajes: amistad, confianza en uno mismo, vencer los miedos, no tener complejos, etc. Y no lo hace con aire de vieja profesora marisabidilla, no. Lo hace como esos viejos contadores de historias que llenaban las plazas antaño, rodeados de pequeños y grandes.
Me he quedado con ganas de leer la antología que sacó la autora, "XIII", y caerá seguro. Me ha gustado su forma de narrar.
En resumen, que es una historia preciosa que recomiendo, que por poco más de un euro la podéis tener en vuestro e-reader y se la podéis leer a los peques, o leerla vosotros si, como yo, sois hijos de esa generación que lloró viendo ahogarse a Artax en el Pantano de la Tristeza y que, todavía, lo seguís haciendo.
Os dejo el link al libro, por si os animáis.
Por cierto, quiero destacar el portadón de David Agundo. Es una pasada.
Compradlo, no os vais a arrepentir.